Su antigua ‘jefa’, Eva Hache, le telefoneó desde las Bahamas para darle ánimos ante su debut en solitario. Quequé irrumpe en un horario dominado por los concursos y los programas del corazón, con su mejor arma: el humor.

¿En qué se diferencia Estas no son las noticias de Noche Hache?
Hacemos un humor más ‘blanco’ de la actualidad y menos político porque nos ven los niños. Pero mantenemos nuestra mirada crítica y la misma mala leche.

¿Cómo te ves en el papel de presentador?
Relevar a Eva pesa, pero sólo por la responsabilidad que los demás ponen sobre mí. Mis jefes han pecado de insensatez al elegirme para conducir este espacio.

¿De dónde sale tu nombre, Quequé?
Lo tomé prestado de mi hermana pequeña, que llamaba a sus muñecos ‘quecos’ y a mí me decía ‘Quequé’. Mi nombre real es Héctor de Miguel.

¿Es cierto que ibas para cantautor?
Debuté sobre un escenario con mi música, pero la gente acabó interesándose más por los comentarios que hacía entre canción y canción. Luego, pasé al teatro, con monólogos irónicos dichos con rictus serio.

¿Te ha tentado la faceta de imitador como hace tu compañero Dani Martínez?
En eso, soy el peor de España, después de Ángel Martín. De pequeño, no pasé de imitar al profesor de turno.

¿Eres tan gracioso como aparentas?
Sin un guión no soy nada divertido. Cuando la gente me para por la calle, intento ser amable, pero los cómicos no podemos estar todo el tiempo de guasa.

¿Hay temas vetados?
Ironizar sobre el terrorismo es complicado, aunque el programa de ETB Vaya semanita ha quitado muchos prejuicios. Para mí, el único límite es el sentido común.

¿Qué ves en la tele?
Sé lo que hicisteis… y CQC. He sido incapaz de engancharme a una serie de humor española. Soy de Los Soprano.

Esta temporada, ¿temes más a la gripe o al culebrón Obama - McCain?
Lo que más me preocupa en estos momentos es conseguir alcanzar el 10 por ciento de share para que no nos quiten el programa.

*Ctv | TP