No puede evitarlo. En cuanto se pone a hablar de ‘sus niños’ de Gran Hermano se le ilumina la cara porque, diez ediciones después, le sigue apasionando el formato, que este año promete.

Vaya grupito de concursantes ha entrado…
Todavía estoy con la boca abierta, el casting es maravilloso. Y eso que era difícil porque había una gran expectación. Han conseguido un grupo muy potente.

Según tú, ¿cuál de ellos va a dar más que hablar?
Es pronto. No me atrevo a apostar todavía. Además, no sería justo que yo me metiese a juzgarles.

Pero ya hay algunos que despuntan, como Ana.
Siempre hay líderes, otros que maduran más tarde, quienes necesitan que algunos desaparezcan para poder brillar ellos… Pero esta es la dinámica común de cualquier grupo.

Por primera vez participa un matrimonio.
Me parece genial. Y desde que están fingiendo que no se conocen, aún mejor.

¿Lo conseguirán?
Por supuesto, estoy segura. Llevan el suficiente tiempo casados como para poder hacer algo así.

¿Te preocupa que no exista química en el grupo?
Claro que sí. Pero cuando varios desconocidos tienen que convivir, las relaciones han de ir floreciendo poco a poco. Esto es algo mágico y no te quedas tranquilo hasta que no ves qué pasa.

¿Seguirán las referencias a las anteriores ediciones?
Constantemente y, además, en todos los sentidos. Habrá muchas sorpresas.

¿Y la idea de que se hayan montado dos casas?
¡Brillante! En la antigua están descolocados… Creen que, en cualquier momento, se va a abrir una puerta y va a aparecer la Casa 10.

¿Cómo cambia tu vida cuando empieza el programa?
Radicalmente. Lo compagino con Diario de… y con mi blog de Tele 5, así que imagínate. En estos momentos, mi vida es como una batidora.

Te faltará tiempo para hacer todo lo que quieres…
Sí. Resulta una locura, me paso horas y horas viendo el programa, tomando notas… Tengo al equipo ‘frito’ porque apunto lo que me interesa y el instante en que lo he visto… No permito que se pierda ni un solo detalle de la convivencia.

¡Tienes más información que los espectadores!
No, absolutamente la misma. Aunque puedo entrar a ‘la cruz de cámaras’ [los pasillos donde están los cristales a través de los cuales se puede ver a los concursantes], prefiero no hacerlo y estar al mismo nivel que la audiencia.

Has recordado la confesión de Mónica como uno de los momentos más impactantes, ¿y el más cómico?
¡Hay tantos…! Es imposible rescatar uno. El otro día, por ejemplo, cuando conectamos con la Casa 10 y el matrimonio no me oía tuve que poner unas caras de imbécil para que me entendieran…

Otra cosa no, pero reírte…
Me troncho en el plató, no hay más que verme.

¿Crees que el humor predominará en esta entrega?
Va a ser una edición de lo más divertida y me apetece muchísimo que sea así. Tengo ganas de reírme y de que afloren sentimientos en todos los sentidos.

¿Es pronto para hablar de posibles parejas?
Sí, hacerlo ahora sería engañar a la gente. Pero… ¡tiempo al tiempo!

*Ctv | TP