28, nov
Hablando con... Pablo Motos: "De niño fui un trasto y mal estudiante"

Poca gente vive su profesión con la pasión y la entrega de Pablo Motos, presentador de “El hormiguero”, que emite a diario Cuatro. Este espacio es el programa favorito de los jóvenes porque posee humor, imaginación y una dosis de locura, ingredientes que permiten pasar una hora agradable frente al televisor.
Nació: En Requena, Valencia, el 31 de agosto de 1965.
Familia: Está unido a Laura, guionista de “El hormiguero” y madre de dos chicas, a las que Pablo quiere como si fueran propias.
Trabajo: En radio y televisión. Es columnista de “El Mundo” y guionista de la obra “Cinco hombres.com”. También ha contribuido en el guión de la versión española de “La tentación vive arriba”, que protagonizó Marilyn Monroe.
Ahora: Presenta el programa “El hormiguero”, en Cuatro.
Le preocupa: Que sus padres se vayan haciendo mayores. Ellos viven en Valencia y él en Madrid, motivo por el que viaja a su tierra muy a menudo para verlos.
Estas características son las que diferencian a Pablo de sus competidores, amén de su experiencia como locutor de radio, director, guionista y compositor.
Pablo Motos es un valor al alza que se ha hecho un hueco en el difícil mundo televisivo y un referente para quienes buscan en la parrilla nocturna ingenio y buen humor.
-¿El humor es una forma de vida?
-Totalmente. La vida es muy jodida y en cada momento hay que intentar encontrarle el lado más divertido a las cosas. Si lo consigues, habrás hallado la verdadera felicidad.
-¿Así de fácil?
-Yo empecé de cómico por casualidad. Hacía monólogos cuando me llamó Julia Otero. Aquello cambió mi vida porque, cuando he tenido alguna desgracia, el humor me ha salvado.
-Si la cara es el espejo del alma, la suya es la del típico sabelotodo.
-De niño fui muy trasto, un tanto desagradable y mal estudiante. Me di cuenta de todo ello cuando empecé a trabajar de pinchadiscos en una discoteca.
-Usted no tiene hijos.
-No, no he tenido hijos porque creo que se vengarían de mí por todo lo que les hice pasar a mis padres.
-¿Qué es lo que más le atrae de la radio y de la televisión?
-La radio es mi gran amor. La tele es un medio alucinante que te cambia la vida completamente. En radio inventas algo y a los cinco minutos es realidad y sale como lo habías planeado, en la televisión, si sale, es un milagro.
-Sin embargo, la televisión ha sido la que le ha dado popularidad.
-Nadie habla de los beneficios de la popularidad, de cómo te tratan cuando vas a un restaurante, pero eso también implica pérdida de libertad.
-¿Eso le angustia?
-Es la parte negativa. A mí me angustian otras cosas.
-¿Por ejemplo?
-Ir cumpliendo años y que mis padres también. Con la edad es cuando de verdad llegan los problemas, es cuando te examinas y ves si apruebas o suspendes. Yo tengo terror a levantarme, mirarme al espejo y verme como mi padre, con pelo, pero como mi padre. Es un proceso de adaptación duro.
-¿Cree que los guapos y ricos lo tienen más fácil?
-No, quítales el dinero y son todavía más desgraciados. Esto lo digo porque no tengo mentalidad de rico.
-Algún placer sí se dará.
-Para mí, la felicidad es un masaje en los pies mientras me como unas palomitas recién salidas del microondas. Y el colmo, irme a Valencia a tomar una paella junto a la playa.
-¿Le tira mucho su tierra?
-Mucho, siempre que puedo voy porque allí está mi familia.
-¿Cómo vive el amor?
-Con intensidad. El amor hay que vivirlo con intensidad.
-¿De quién ha aprendido más en su profesión?
-De casi toda la gente con la que he trabajado pero, sobre todo, de Juan José Millás, con el que intento comer una vez al mes, porque siempre consigue que me lleve una frase suya que hago mía para siempre.
-Nuria Roca ha escrito un libro sobre el sexo. ¿No se anima a contar sus experiencias?
-Yo escribiría el gran libro del sexo porque tengo teorías muy interesantes y divertidas.
-No se corte y cuénteme alguna.
-Coges la pasta de dientes, eliges en qué parte del cuerpo quieres sentir sensación de frío y de calor al mismo tiempo y de repente todo mejora.
-¿Lo dice por experiencia?
-Es para hombres desganados. A veces basta con un buen masaje. Todo depende de la etapa en que te encuentres.
-¿Cuál es la suya?
-Desde que empecé “El hormiguero” estoy desaparecido; el estrés es muy grande. Ahora estoy rodeado de mujeres en el equipo y ni las miro.
-¿No mira a las mujeres porque lo que verdaderamente le gusta es el trabajo o son otros los motivos?
-La televisión en directo genera mucha tensión porque todos los problemas que surgen hay que ir solucionándolos sobre la marcha. Yo, en estos momentos, no tengo orgasmos físicos. Pero he de confesar que si el programa sale bien y las cosas funcionan tan estupendamente como hasta ahora vienen funcionando, entonces tengo orgasmos mentales.
-¿Con quién trabaja más a gusto, con hombres o con mujeres?
-Desde pequeño he estado rodeado de mujeres y no puedo negar que me entiendo bastante bien con ellas.
-¿Y no se va a animar entonces a tener hijos?
-No tengo hijos biológicos, pero mi mujer tiene dos chicas a las que considero como mías. También es verdad que no tengo los problemas propios de un padre porque con ellas no existe ese vínculo de exceso de protección que tienen los progenitores. Pero, aunque no sean mis hijas biológicas, siempre intento mostrarles una visión del mundo que les ayude a sobrellevar la vida y sus problemas. Creo que soy una buena influencia para ellas.
-¿Por qué?
-Por la capacidad que tienen para recuperarse de los palos que les puede dar la vida. Es mayor que la nuestra.
-En marzo de 2008 habrá elecciones generales. ¿Se atrevería a pedir públicamente el voto para un determinado partido?
-No lo tengo claro. Me considero más de izquierdas que de derechas, pero hay cosas en las que soy muy conservador.
-Ponga un ejemplo.
-Llevo muy mal el tema del terrorismo o que los violadores salgan de la cárcel sin reinsertarse. Ante ese tipo de delitos soy muy visceral. Por eso hay cosas que me gustan de Rodrigo Rato y alguna de Zapatero.
-¿Y de Rajoy?
-De Rajoy también hay cosas que me gustan, pero cuando no está tan presionado. Y de Gallardón también, porque me parece listísimo, aunque va contracorriente.
-¿Pondría a una mujer en la presidencia del Gobierno?
-Si es una buena gobernante, por supuesto. Las mujeres tienen una ventaja sobre los hombres: reparten mejor el trabajo y no se dejan impresionar por las apariencias, aunque les falta sentido del humor.
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