16, oct
Hablando con... M.T. Campos : "Asumo mi fracaso en Antena 3 y ya está"

Tras el paréntesis de un año sabático, el primero de su larga vida profesional, `la´ Campos regresa al ruedo mediático por todo lo alto: dos horas en Protagonistas, de Luis del Olmo, el programa estelar de Punto Radio.
Ha hecho radio en el franquismo, en la transición y en la democracia y, ahora, vuelve por sus fueros. Desde principios de temporada, Teresa comparte con Luis del Olmo el programa Protagonistas, en Punto Radio. Después de muchos años siendo líder de audiencia en diferentes cadenas de televisión, se tomó unos meses de descanso, tan sólo agriados por los comentarios que de ella y su familia se han hecho en espacios y tertulias del corazón. Está indignada con los medios y los profesionales que consienten, alimentan y dan pábulo a determinados personajes de este circo rosa. Teresa, que quiere mantenerse al margen de este patético submundo, siente que está pagando el precio de no haber querido entrar en la rueda de las difamaciones, que tanto dinero les genera a algunos.
XLSemanal. Se ha hecho cargo de dos horas diarias de Protagonistas. ¿Trabaja por dinero, por necesidad de seguir en los medios…?
Mª Teresa Campos. No trabajo para sobrevivir, como diría mi amigo Jaime Peñafiel: «Yo ya tengo la luz pagada hasta que me muera». Trabajo en lo que me gusta y, a estas alturas de mi vida, no haría un programa que no me gustara. Además, yo nunca he trabajado por dinero, no hay más que ver que he estado hasta más de los 50 años fija en TVE con el sueldecito de 300.000 pesetas. Y todo el mundo me decía que era tonta.
XL. Por eso dejó TVE en busca de mayor fortuna.
M.T.C. No, a mí me llamaron y me ofrecieron un buen contrato; yo no busqué nada. Cuando hablan de la cantidad de dinero que he ganado, siempre digo que por qué no hablan de otros que lo llevan ganando desde los 30.
XL. ¿Sabe cuánta gente dejaría de trabajar si tuviera pagada la luz de por vida?
M.T.C. Y lo entiendo perfectamente, la peor condena de esta vida es trabajar en algo que no te gusta o en un ambiente hostil. Es un privilegio que mi trabajo sea mi afición. Yo podía haber seguido como estaba: jugando al gym rummy con los amigos, leyendo libros, viajando... Quería volver porque, después de tantos años en los que la gente me ha querido y seguido, no quería quedarme con un mal sabor de boca.
XL. ¿Qué le pasó cuando dejó Antena 3?
M.T.C. No voy a hablar de Antena 3.
XL. Pues demos un paso más atrás: ¿por qué se fue de Tele 5 a Antena 3, con lo bien que le iba? A Ana Rosa le vino a ver Dios con el cambio de cadena.
M.T.C. Tampoco voy a hablar de esa señora. Pero, si lo pienso ahora, me fui de Telecinco por una tontería, porque teníamos ya el contrato convenido. Fue por un pique tonto y Antena 3 me estaba haciendo ofertas desde hacía cuatro años. A veces, te confundes y te vas al sitio equivocado. Pero de Antena 3 no tengo que decir nada, sólo eso, que fue el sitio equivocado. Si no he tenido que justificar durante 17 años el éxito, no me voy a poner ahora a justificar el fracaso del último año. Lo asumo y ya está.
XL. Dicen que, cuando se llega muy alto, hay que saber retirarse a tiempo.
M.T.C. Eso puede ser cuando lo único que te interesa del trabajo es el éxito y el que se dedique a esta profesión movido sólo por el éxito va listo: ¡se puede llevar cada chasco…! El éxito me ha durado 17 años y lo lógico es que se hubiera acabado mucho antes.
XL. También dicen que tiene mucho amor propio y que es una mujer soberbia.
M.T.C. Mira, a estas alturas no me voy a calificar. Los que me conocen saben perfectamente cómo soy. Pero también creo que un cierto grado de soberbia entendida como autoestima y amor propio, sin creerse por encima de los demás, no está mal en la vida. Lo que sería un ataque de soberbia es no admitir un fracaso y retirarse por eso, y yo lo he admitido y sigo trabajando.
XL. El expediente de regulación de empleo aplicado en RTVE ha jubilado a grandes profesionales con cincuenta y pocos años.
M.T.C. Yo no lo entiendo, porque a esa edad están curtidos y en lo mejor de su carrera. No sé si es inevitable que midan a todos por el mismo rasero, pero ha sido una descapitalización enorme de profesionales de reconocido prestigio, que en cualquier otro país estarían muchos años más trabajando.
XL. Con su trayectoria, ¿se exige estar entre los número uno?
M.T.C. No, se pueden hacer muchas cosas bien sin necesidad de ser siempre la primera. Eso es algo que te exige la cadena para la que trabajas y por eso te esfuerzas y luchas por conseguirlo, pero es terrible. Nunca fue una exigencia personal, yo no me exijo ser ‘lo más’, te lo exige la cadena.
XL. Por estar arriba tantos años, ¿ha tenido que hacer muchas concesiones?
M.T.C. Sí, claro que sí; pero el listón lo bajé hasta un punto en el que dije que de ahí no pasaba.
XL. ¿Bajar mucho el listón es pan para hoy y hambre para mañana?
M.T.C. No sé si hambre para mañana porque hoy se gana mucho dinero con cierto tipo de cosas. No voy a hablar de otras personas, pero creo que, para la inmensa mayoría de la gente, he sabido conservar mi crédito personal.
XL. ¿A qué se ha negado?
M.T.C. Me negué a participar en muchas bolas y a entrevistar a mucha gente... y me fui creando algunos enemigos. Había quien comentaba que en mi programa sólo se decía lo que yo quería. Pues mire usted: sí, si por eso se refiere a que en mi programa no se podían decir aquellas cosas por las que se termina en los juzgados. Los únicos límites que yo ponía en mi programa eran la Constitución y el buen gusto. Y me precio de no tener ninguna demanda de ese tipo.
XL. ¿Por qué cree que se ha creado enemigos?
M.T.C. Porque cuando uno lanza una bola pretende que vaya teniendo eco en los programas de la cadena y de ahí, a las revistas y a otros programas... así es el mercado. Y, en la medida que yo he parado muchas bolas, me he creado muchos enemigos por cargarme ese mercado. Ahora se lanza, primero, la bola y, luego, ya veremos si se confirma o si viene la demanda. En cualquier caso, los damnificados tienen que esperar dos años a que salga el juicio y, mientras tanto, mucha gente hace dinero con esa bola. Al final, el que ha estado desacreditado durante varios años recibe una miseria y los demás han ganado no sé cuántos millones.
XL. El presentador a veces juega a hacerse el estrecho en antena mientras consiente que sus colaboradores digan de todo, algo así como jugar a ‘poli bueno-poli malo’.
M.T.C. Es verdad, no nos engañemos; eso se hace y no me voy a poner yo ahora como si fuera la más pura de esta profesión. He podido hacerlo con cosas que no son difamaciones. Es cierto que a veces prefieres que sea otro el que cuente una cosa que afecta a alguien concreto. Es un doble juego que se hace cuando el presentador es, además, el director; pero yo siempre he parado las cosas antes de que se hable de la intimidad sexual de una persona o cuando las informaciones no se podían probar o imputaban un delito a alguien...
XL. ¿Cómo se confirma una próxima separación, como la de la Infanta Elena y Jaime de Marichalar, antes de que se produzca?
M.T.C. ¡Vamos a ver! [se pone muy seria]. Yo no he dicho para nada que se vaya a separar la Infanta Elena, y esto que quede aquí muy claro. Hubo quien lo entendió así y lo dijo, pero yo lo que comenté exactamente, y en su día se sabrá por qué lo dije y espero que no tarde mucho en saberse, es que se va a producir una noticia, de aquí a final de año, que afecta a las relaciones personales, que nunca se había dado en España y que va a ser importante. Cuando eso ocurra, reconoceré la noticia a la que yo me refería y explicaré por qué no la he dado con nombres. Son los demás los que han querido ponerlos y yo, desde luego, no tengo nada que ver con ese nombre que han dicho. A lo mejor yo he podido referirme a una sola persona y no a dos [sonríe, como dando una pista]. El otro día me preguntaron si me había llamado la Casa Real y yo contesté: «¿A mí, por qué? Yo no he nombrado para nada a la Casa Real». Tengo muchas ganas de que ocurra lo que yo he anunciado para poder decir que me refería a eso.
XL. Y si finalmente no se produce, ¿no se ha precipitado soltando un globo sonda?
M.T.C. No, estoy segura de que se va a producir.
XL. Si tiene una sección de corazón en la que se habla de la vida de los demás, ¿cómo evitar que otros hablen de la suya?
M.T.C. Es que yo no digo que no se hable de mí, yo hablo de los demás, pero ni difamo ni insulto ni cometo delitos. Toda mi vida he dado con naturalidad entrevistas en revistas del corazón porque he considerado que formaba parte de mi trabajo, he contestado cuando me han preguntado por mi familia y por mis amores; aunque ahora guardo más la ropa porque esas cosas las utilizan mal en otros programas.
XL. ¿Ha vivido más presiones en televisión que en radio?
M.T.C. En televisión me he sentido presionadísima porque cada día me examinaba la audiencia, pero nunca me han llamado de arriba para darme una consigna sobre a quién llevar o no a la tertulia, si es a eso a lo que te refieres. A mi tertulia ha venido todo el mundo y jamás nadie me ha dicho a qué político debía llamar y a cuál no. Me precio de tener grandes amigos políticos de un lado y del otro. Nunca me ha llamado para eso ningún político como tampoco lo ha hecho ningún consejo de administración de ninguna empresa.
XL. ¿Tampoco en TVE?
M.T.C. En Televisión Española no tenían que llamarme porque no me dejaron hacer la tertulia. Me dijeron que qué necesidad tenía yo de meterme en política con un programa tan bonito como el que hacía.
XL. ¿Qué me dice de su próxima vuelta a Tele 5?
M.T.C. Que me ha producido mucha satisfacción volver a la cadena en la que he tenido los mayores éxitos profesionales de mi vida. Significa el reencuentro con sus directivos, con quienes mi relación ya era buena hace algún tiempo.
XL. ¿Y por qué se estrena con la biografía de Felipe González?
M.T.C. Esa decisión la ha tomado la cadena, yo sólo presento y modero el debate. La percha informativa es que se cumplen 25 años de la llegada al poder del PSOE.
XL. ¿Es usted una ‘bien mandada’?
M.T.C. Sí, aunque todavía no me ha dado tiempo a sentarme con las personas que llevan este programa en el que, como es lógico, participaré y colaboraré con ellos en sus contenidos.
XL. En sus programas, además de dirigir y presentar, mostraba a veces su vis cómica haciendo pequeños números de teatro. ¿Le hubiera gustado subirse a un escenario?
M.T.C. Yo me considero, además de periodista, mujer del mundo del espectáculo. Me hubiera gustado ser una showoman del tipo de Carol Burnett. Hice arte dramático, he hecho teatro, me ha gustado cantar… Esta faceta mía la desarrollo mucho más en televisión que en radio.
XL. Por primera vez ha estado un año sin trabajar. ¿Qué ha hecho?
M.T.C. Una vez estuve en TVE un año haciendo pasillos y fue peor. Ahora han sido 17 meses en los que me he ocupado de cosas de mi casa y no sólo de cuestiones domésticas, que también.
XL. ¿Por ejemplo?
M.T.C. Me he dedicado a colocar muchísimas fotos en los álbumes, he aprendido informática... he hecho cosas para las que nunca tenía tiempo. También he preparado varios proyectos de televisión.
XL. Por cierto, ¿qué tal sus nietos?
M.T.C. [Sonríe] Maravillosos, tengo tres y uno ya tiene 17 años; otra, 14, y otra, siete. Ejerzo muchísimo de abuela y nunca me ha importado que me llamen así; es más, me encanta.
XL. ¿Los maleduca?
M.T.C. No te creas que me dejan mucho, en cuanto intento mediar en algo enseguida saltan sus madres y me dicen: «¡Mamá, no te metas!». Luego, por detrás, hago lo que puedo.
XL. ¿En la radio está todo inventado?
M.T.C. Casi todo, lo que no quiere decir que una cosa hecha de manera diferente no parezca nueva.
XL. ¿Le han dado alguna consigna antes de hacerse cargo de estas dos horas de programa?
M.T.C. Cuando me contrataron en Punto Radio, no me pusieron condiciones, sólo me dijeron que querían que hiciera un buen programa y yo les contesté: «Gracias, hijos míos, porque eso es lo que esperaba oír hace mucho tiempo».
XL. Hace un par de años, cuando Julia Otero se incorporó a Protagonistas, lo hizo con la idea de ir ampliando su franja horaria poco a poco para terminar sucediendo a Luis del Olmo, que pensaba ya en un próximo retiro. Hoy, Julia dirige el programa de tarde de Onda Cero y usted se ha incorporado a Protagonistas, de 10 a 12 de la mañana, ¿será Teresa Campos quien lo suceda?
M.T.C. Yo no creo que Luis tenga que irse, es lo último que pienso; pero sí me gustaría que cuando Luis no pueda hacer el programa un día sea yo quien lo sustituya y, cuando no pueda hacerlo yo, me sustituya él a mí. Me gustará hacer la tertulia alguna vez, está claro. Además, la ilusión de mi vida es no madrugar, aunque ya he empezado a levantarme a las seis y media porque vivo a 30 kilómetros de Madrid con caravana. A estas alturas de mi vida, lo último que quiero es levantarme a las cuatro y media. Así que… ¡que me dure mucho Luis del Olmo, a mí y a los oyentes de Punto Radio! Yo ya me considero servida por estar en Protagonistas y compartir el programa con él.
XL. ¿Cómo se ve dentro de diez años?
M.T.C. Dentro de diez años no quiero verme, me entra una depresión tremenda. He entrado en una etapa en la que ya sólo vivo el día a día. El futuro trae ya el envejecimiento, la pérdida de facultades… estas cosas se piensan a una determinada edad.
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