
Su programa Está pasando se ha convertido en la sorpresa televisiva del verano por su innegable éxito. A sus 34 años, este periodista vocacional ha visto hecho realidad el sueño que tenía desde niño: triunfar en televisión.
Está pasando… menudo éxito, ¿no?
La verdad es que empezamos con muy buen pie. En esto de la tele los arranques son muy complicados y nosotros hemos empezado muy bien. Ahora toquemos madera y que siga.
¿Cuál crees que ha sido la clave para conquistar una audiencia que no había a esa hora?
El primer día, a lo mejor, por la novedad, pero después es evidente que el programa ha tenido que gustar. En Está pasando hacemos algo diferente a lo que había hasta ahora; el corazón lo tocamos con mucho respeto a los famosos, y tenemos actualidad, que era algo que no había antes.
¿Crees que A tu lado estaba caducado?
Todos los programas tienen un ciclo. Ellos llevaban cinco años y en televisión después de tanto tiempo las fórmulas se desgastan porque la audiencia espera cosas nuevas cada día.
¿Cuál crees que es vuestra principal aportación?
Yo creo que la combinación del corazón con la actualidad, cosa que no lo hacía A tu lado. Y el corazón lo tratamos de otra manera, mucho más suave de lo que se hacía antes.
¿Está todo inventado en televisión?
Inventado está todo, la gracia es saber conjugar los ingredientes para hacer algo nuevo.
¿Qué es lo que demanda la audiencia?
Es muy complicado. Por lo que la gente me dice por la calle, están un poco hartos de ese corazón exagerado y tratado de una manera dura, pero también es verdad que los programas de corazón siguen teniendo su enganche.
¿Qué importancia en el éxito de un programa tienen los rostros que dan la cara?
Hay programas en los que el rostro es muy importante, pero en nuestro caso creo que es mucho más importante la idea, nosotros somos meros transmisores de noticias.
¿Qué tal es tu relación con Lucía?
Maravillosa. No nos conocíamos, pero hemos encajado muy bien.
¿Crees que hay presentadores fetiche que son garantía de éxito?
Hay presentadores que salvan malos programas. Para mí el mejor presentador que hay en este momento es Jesús Vázquez, convierte en éxito todo lo que toca. Es natural ante las cámaras y versátil a la hora de vender formatos, sin ninguna duda Jesús Vázquez actualmente es el presentador estrella de la televisión.
Tú… ¿cómo te defines? Presentador, periodista...
Contador de historias. He presentado otras cosas como concursos, pero a mí lo que me gusta es comunicar.
¿Cómo llegaste el mundo de la televisión?
Hice Periodismo, y es algo que tenía claro desde pequeñito. De niño jugaba a la televisión entrevistando a mi abuela y a los vecinos. Por eso fui directo al medio, a los 17 años comencé en una televisión local y desde entonces he procurado no parar.
¿En cuántos momentos estuviste a punto de tirar la toalla?
Nunca, por muy mal que me fueran las cosas no podría tirar la toalla porque no sabría dedicarme a otras cosas.
¿Te consideraste en algún momento un presentador comodín?
Comodín no, pero sí agradecido. Llegué a Tele 5 y al poco tiempo surgió la sustitución de Santiago Acosta en Salsa Rosa y la presentación de la Nochevieja. Además, yo pienso que ser comodín es positivo.
¿Crees que este es tu primer gran programa?
Yo lo afronto como mi primer gran programa, aunque El buscador también era mi primer gran programa, era la primera vez que estaba al frente de un programa en solitario. Quizás este tiene más dificultad, mayor repercusión, y evidentemente, es un paso más.
Con este éxito os han dicho algo de continuar en la temporada de invierno…
Es un proyecto para continuar a largo plazo, no es un programa de verano, aunque la audiencia será la que decida.
¿Es lo mismo hacer un programa de verano que uno de invierno?
En verano el tipo de noticias son diferentes, los famoso también varían porque están en la playa, y todos los contenidos se alteran. También es cierto que el público no está en su lugar habitual, está más descansado, le tienes que dar las cosas más ligeras.
¿Qué es lo que te da más miedo de este espacio?
Mentiría si dijera que no me da miedo la audiencia, es la llave que nos abre y cierra las puertas.
¿Quién va por delante, los programadores o el público?
Yo creo que los programadores intentan ir por delante, pero el público te puede echar para atrás.
¿Hasta dónde estás dispuesto a llegar?
Hasta donde mi moral y mis principios me lo permitan
Cuando se juzga a una presentadora siempre se tiene en cuenta su estética, en cambio esto no pasa con los presentadores… ¿Por qué?
Yo creo que también se tiene en cuenta otros rasgos de la presentadora, pero reconozco que la injusticia de mirar el físico está ahí. También pienso, y estoy convencido, que los presentadores y presentadoras que basan su fuerza en el físico sólo duran una temporada o dos, al final nunca sobreviven. Si te fijas en los que llevan muchos años ahí, como Mercedes Milá o Javier Sardá, no son bellezas.
¿Te consideras una persona presumida?
Reconozco que por el hecho de estar delante de una cámara tienes que cuidarte un poco más, y sería absurdo decir que no me cuido y que no me preocupo por mi estética.
¿En qué medida tu look es natural o está un poco tocado?
Es tan natural como que es obligado. Se me empezó a caer el pelo y tuve que raparme, ya me gustaría tener pelo para poder cambiar de look.
¿No crees que afeitarse es una moda?
Es verdad que algunos jugadores de fútbol lo han puesto de moda, pero a mí no me queda más remedio.
¿Piensas que la alopecia es un lastre para un hombre que necesita triunfar con la imagen?
Afortunadamente hay casos, pero en televisión hay calvos, como Antonio Lobato, y al final con lo que se queda la gente es con tu labor como comunicador.
¿Tienes complejo de calvo?
Al principio sí, duele mucho que se te caiga el pelo.
Estás de acuerdo con el dicho: Dios creó pocas cabezas perfectas, al resto le dio pelo.
Evidentemente reivindico el poder de los calvos.
¿En qué medida la fama ha repercutido en tu vida personal?
Fuera de la televisión soy una persona muy tímida y aún me sobresalto cuando la gente me reconoce, es algo que aún no he asumido del todo.
¿Hasta dónde crees que debes pagar el peaje de la popularidad?
Hasta el punto que se respete mi intimidad, hay fronteras que no se debe pasar. Y si alguna vez traspasan esa puerta es porque tú la abres, y luego la tienes que poder volver a cerrar.
¿Casado, con pareja?
No, ahora mismo estoy libre como los taxis.
¿En qué medida la popularidad ha influido en tus relaciones personales?
Influye a la hora de que vas con alguien, y si te reconoce, la otra persona se puede sentir incómoda. Pero esto pasa con la persona con la que estás saliendo, con tus amigos y tu familia. Hace poco fui con mis sobrinos al parque de atracciones, y no disfrutas igual, tienes pararte con la gente y los demás no pueden disfrutar de ti porque deben compartirte.
¿Pero te facilita el tema?
Tampoco hay que ser catastrofistas. La fama tiene su lado positivo, te sonríen un poco más.
¿Has tenido algún problema de acoso?
No, a lo más que he llegado es a que me envíen cartas raras.
¿Qué es lo que más miedo te da de la fama?
Que la fama sirva para que entre alguien en tu vida personal sin que tú abras la puerta.
C-tv| ¡Que me dices!

Escribe un comentario