Anabel Alonso se ha quedado sin vacaciones pero por una buena causa: el rodaje de una comedia gamberra y políticamente incorrecta -de las que le gustan- y un personaje resabiado y estridente -de los que acostumbra-.
-«La familia Mata»... ¿verbo o sustantivo?
-Ahí está la gracia del título, en realidad es una comedia familiar antifamilia: todos viven bajo el mismo techo pero lo hacen por necesidad, la independencia es una misión imposible.
-Desde el cierre de «Siete vidas» no había vuelto a hacer ficción. ¿Con qué armas la han convencido en Antena 3?
-Con un proyecto al que le veo futuro. En este mundo de la televisión todo es efímero y tienes que vigilar muy bien en qué te embarcas. Es cierto que en este último año he recibido algunas propuestas televisivas, pero ninguna me terminó de convencer, con las que no me he atrevido. Sin embargo, cuando en febrero me propusieron esta serie, apenas lo dudé: me gustaba el papel, las tramas y además gran parte del equipo de «Siete vidas» (producción, guionistas...) estaba trabajando en ella... ha sido un reencuentro con amigos.
-Defina su personaje, la tía solterona que todavía vive en casa.
-Mónica es la cuñada de Arturo, el patriarca de la familia Mata. Es una psicóloga incapaz de encontrar su media naranja. Algo falla: es triunfadora, no está del todo pocha a sus cuarenta y, sin embargo, es incapaz de retener a ningún hombre a su lado..., la verdad es que les asusta, está medio desequilibrada, con el dinero roza la avaricia y el fraude, es egoísta, celosa y también tiene su puntito de crueldad.
-Perdón, creí entender que los guionistas eran amigos...
-Bueno, no se crea que Mónica es tan mala, en el fondo está llena de ternura y sensibilidad.
-Si usted lo dice... ¿hay alguien de fiar en esta serie?
-Daniel Guzmán da vida a Pablo, el novio de mi sobrina y el mirlo blanco de la serie. El pobre es honrado y con ideales, hasta que cruza el umbral de los Mata, con los que tendrá que convivir en contra de sus deseos.
-¿Teme que comparen su personaje con Diana, la popular lesbiana de «Siete vidas»?
-No existen paralelismos entre ambas mujeres y creo que, aunque interpreté ese papel durante siete años, mi trayectoria ha sido tan variada -he hecho concursos, cine, etcétera...- que el público no me ha encasillado en un perfil concreto.
-¿Qué le debe su currículo a «Siete vidas»?
-Mucho. Se trata de una serie mítica, una de las grandes de la historia de la televisión de nuestro país. A nivel particular, me ha puesto el listón muy alto, por ello precisamente he tardado tanto en decidirme por un proyecto de ficción concreto hasta que me ofrecieron éste.
-¿Piensa seguir compaginando películas, teatro, series y concursos de televisión?
-Mientras que cuenten conmigo para ellos, sin dudarlo. Creo que el ideal para todo actor es estar en cuantos más medios mejor. Presentar concursos me permite variar de registro.
-¿Para cuándo un papel dramático?
-Eso digo yo. Ya ve, es una cosa que me encantaría, pero no hay manera... no me ofrecen dramas. Creo que cuando ven cómo funciono en las comedias, los productores deciden ir sobre seguro... tan sólo el director de cine Pedro Costa confió en mí al ofrecerme «El crimen del cine Oriente», para dar vida a un personaje dramático. Le estoy muy agradecida pero, mientras tanto, sigo disfrutando mucho haciendo comedia.
C-tv| ABC.es

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