18, jun
Hablando con... Concha Velasco : “Vivo uno de los mejores momentos de mi vida”

Quiere ser artista. Como si todavía no lo hubiera conseguido. Concha Velasco (Valladolid, 1939) atesora todos los premios posibles, el último, el Ercilla de Teatro por su interpretación de Filomena Marturano. Ha protagonizado casi setenta películas y ha sido nominada a los Goya en dos ocasiones; no ha tocado techo, sueña con papeles como los que le conceden a Carmen Maura. En la actualidad, demuestra sus tablas en el teatro porque según afirma, “es el único que me permite envejecer”. Y eso que está radiante... ¿tendrá algún truco?
Idea Sana.: ¿Te sientes suficientemente reconocida?
Concha Velasco.: Sí, y no es falsa modestia, porque yo soy de todo menos modesta: soy una diva muy pesada. En España tengo todos los premios que se pueden dar en este país, tanto en teatro, como en cine y televisión. Por ejemplo, es la tercera vez que recibo el premio Ercilla y para mí es un auténtico honor. Me siento muy reconocida.
I.S.: Cantar, bailar, interpretar… Ya no abundan los artistas polifacéticos, ¿se está estrechando el concepto?
C.V.: Siempre he dicho, desde pequeña, ‘mamá quiero ser artista’. Y esto es algo que Paco Umbral me lo criticaba, me decía: “artista, ¿de qué?”. Ser artista es algo muy sublime que yo no sé si he conseguido. Lo que sí he logrado es ser actriz… eso que le he pedido a mi madre toda la vida no sé si lo seré. Prefiero que sea el público el que lo diga.
I.S.:‘La chica yeyé’ o ‘Las chicas de la Cruz Roja’ marcaron una época. ¿Cualquier tiempo pasado fue mejor?
C.V.: No, en absoluto. Soy una mujer de hoy, de mañana, a mí me importa la vida en este momento. Miro hacia atrás con agradecimiento, con el recuerdo de mis padres, de los amigos, de la gente que me ha ayudado. Pero a mí me importa hoy y sobre todo, el mañana. Incluso me preocupa el más allá (risas). Pienso en mis hijos, ¡y me gustaría venir a verles sin que se enteren!
Como carmen maura
I.S.: Si pudieras elegir un proyecto cinematográfico, ¿qué papel te gustaría interpretar?
C.V.: Creo que estoy envejeciendo muy bien... Me gustaría hacer una película sobre el rapto de Carmen Maura por Concha Velasco, ¡me roba todos los papeles! (Carcajada). En ‘Volver’ está maravillosa, y en ‘La Comunidad’, espléndida. No es envidia, ni sana, ni mala, es simplemente que me encanta cómo actúa
I.S.: ¿En qué piensas cuando estás sobre el escenario?
C.V.: Única y exclusivamente en el personaje. Cuando estudiaba el método Stanislavski y asistía a las clases de interpretación de Wiliam Leyton, era ese momento en el que tenías que pensar en cosas tuyas, personales, para interpretar al personaje. Entonces para reirte tenías que contarte un chiste. Tenía 32 años y, de repente, me dijo don José Tamayo: “así no, porque las emociones personales se acaban”, ocurre que el personaje ya no tiene recursos. Tienes que emocionarte, llorar y amar como tu personaje. Así que ahora sólo pienso en Filomena Marturano.
I.S.: Después de tanto trabajo, qué te resulta más sencillo, ¿hacer reír o llorar?
C.V.: Cuando hacemos un drama creemos que lo más fácil es llorar, y cuando estamos haciendo una comedia y el público nos aplaude tanto, lo difícil es hacer reír. Fácil no hay nada.
I.S.: Has dicho que el teatro es el único que te permite envejecer...
C.V.: Sí, el único que me permite hacerlo con dignidad. El cine no te ofrece esto, tienes cuatro papeles en tu carrera como actriz. A nadie le interesa la vida de una mujer mayor, constantemente.
I. S.: Muchas de nuestras lectoras se preguntan cuál es tu secreto de belleza. ¿Nos lo puedes desvelar?
C.V.: Como todo el mundo sabe tengo 67 años, ni uno más ni uno menos. De momento, he dado el paso de dejar de fumar. Pero no soy conversa, es decir, se puede fumar perfectamente delante de mí, no lo he prohibido. Lo que pasa es que he engordado: he descubierto los sabores y los olores. Reconozco que no como más que antes, pero sí lo saboreo más. Ha coincidido también que me caí el día del estreno de Filomena Marturano en el camerino, me rompí un tendón, y he dejado de hacer mucho ejercicio que hacía.’¿El resultado? he engordado siete kilos.
I.S.: ¿Cómo te cuidas?
C.V.: Andar, todos los días, ¡es buenísimo! y se lo recomiendo a todos vuestros lectores
I.S.: ¿Y cómo ves las relaciones entre jóvenes y mayores?
C.V.: Estupendo, ahora estoy haciendo un programa de televisión en el que el más mayor es mi hijo y tengo que reconocer que le consulto mucho. Vosotros ahora os lo estáis inventando todo. Trabajar con gente joven tiene el aprendizaje de volver a empezar: ellos cambian las cámaras, innovan con la iluminación, el guionista escribe de otra manera…. Y como yo soy una mujer de hoy, ni rechisto.
I.S.: ¿Tus hijos lo son todo para ti?
C.V.: Sí, todo. Para lo único para lo que no quiero tener un joven al lado es como novio (risas). Para todo lo demás, me encanta estar con gente joven… que valga, por supuesto.
I.S.: Para una mujer la barrera de los cincuenta es dura, ¿y la de los sesenta?
C.V.: ¡No te quiero ni contar! Es muy dura, pero me enfrento a cada día con la certidumbre de que esta noche no va a volver a pasar, ni tampoco este momento personal. La barrera de los cincuenta años fue muy dura, por eso del fin de la feminidad… Pero ahora estoy encantada de la vida, si eso lo puedo proyectar, perfecto. Estoy viviendo uno de los mejores momentos de mi vida.
I.S.: Seguro que tienes algún secreto para cuidarte la piel y el cabello. Cuéntanoslo.
C.V.: No, de hecho tengo muchas manchas en la piel porque he tomado mucho el sol. Me encanta estar al sol en el verano, ¡hay que vivir las estaciones! Aunque ahora prácticamente pasamos del verano al invierno… pero tengo la suerte de tener pocas arrugas, ¡se me van todas al cuello! Ahí es donde me gustaría ponerme los esparadrapos de Carmen Sevilla. Y también tengo la enorme suerte de tener muy buena salud.
I.S.: Cuando llegas a casa lo primero que haces...
C.V.: Besar a mi perra, que me recibe con mucho cariño.
I.S.: ¿Hay algo que te hacer sentir especialmente bien?
C.V.: Sí, el haberme dado cuenta de que puedo vivir sola.
I.S.: ¿Qué sueles llevar en el bolso?
C.V.: Estampas, fotos de mis hijos, el móvil, el peine, la pintura de labios, pastillas para prevenir el infarto...¡muchas cosas!
I.S.: ¿Reciclas?
C.V.: Sí, y en eso me apoyo en mis hijos, que son excesivamente cuidadosos, algo que yo suscribo.
I.S.: No puedes olvidar aquel viaje que hiciste...
C.V.: Son muchos los que no puedo olvidar, unos porque fui muy feliz y otros porque fui muy desgraciada.
I.S.: ¿Cuál ha sido el último sueño que has tenido?
C.V.: Antes soñaba mucho con muertos, con mis padres… ¿qué querrá decir esto? Y ahora, en cambio, no me acuerdo de nada. Sueño mucho con escaleras, y con mar, y con agua....
Cuando haces la compra, prefieres ¿hiper o super?
C.V.: Voy siempre al hipermercado de al lado de mi casa.
I.S.: ¿En qué sección te gustaría perderte?
C.V.: En cualquiera, es terrible, porque como ahora los hipermercados tienen de todo, desde que entras hasta que sales es una tentación y hasta que llegas a la cola del pescado... transcurre un buen rato (risas). La verdad es que me divierto muchísimo haciendo la compra.
I.S.: ¿Qué alimento nunca falta en la lista de la compra?
C.V.: (Sin dudarlo) Naranjas y pomelos.
I.S.: ¿Y en tu menú semanal?
C.V.: Siempre como comida mediterránea, mucha verdura, pero lo que más me gustan son las lentejas.
I.S.: ¿Cuál es la receta que se te da mejor cocinar?
C.V.: La sopa de ajo a lo rico, ¡no a lo pobre!
I.S.: No puedes olvidar aquel plato que comiste…...
C.V.: Más que la comida es la compañía. Pero lo que no puedo olvidar nunca es esa receta que consiste en un huevo frito con caviar de beluga.
C-tv| Idea Sana (Eroski)