27, abr
Hablando con... Simón Andreu y Ana Otero

Al matrimonio más entrañable de esta telenovela, que triunfa en la sobremesa de TVE, se le resiste la felicidad. Ana Otero (Paloma) y Simón Andreu (Ildefonso), los protagonistas de Amar en tiempos revueltos, nos desvelan los motivos de sus desavenencias conyugales.
Teleprograma: Vuelven los problemas por su hijo Amador.
Simón Andreu: Sí. Y, por enésima vez, le tenderé la mano. El “nunca más” de un padre no existe.
TP: ¿Ha marcado su matrimonio la pérdida de un hijo?
Ana Otero: Ha sido muy traumático. Paloma está en una edad en la que no le quedan muchas oportunidades de ser madre otra vez.
S. A.: Para Ildefonso ese hijo suponía la posibilidad de enmendar su fracaso como padre.
TP: ¿Qué le aporta Paloma a Ildefonso?
S. A.: En ella, encuentra la razón de vivir.
TP: Y la felicidad de Paloma, ¿también pasa por Ildefonso?
A. O.: Pasa por entender que la felicidad no está en un hombre, sino en sí misma. Y en aquellos años no era fácil que una mujer se lo planteara.
TP: ¿Qué les dicen de la pareja por la calle?
A. O.: Puede que hoy algunos no lo aprueben, pero entonces muchas chicas se casaban con hombres mayores.
S. A.: No les choca, pero también es verdad que una mujer tan liberal como se muestra Paloma, en aquel tiempo, no se podía casar como todo el mundo.
TP: ¿Se parecen a sus personajes?
A. O.: Ella es más valiente y tiene todo mucho más claro que yo (risas).
S. A.: Como él, creo que, en la vida, una de las cosas que más satisfacciones puede dar es ser honesto.
TP: ¿Cómo es este viaje a la posguerra?
A. O.: Me está resultando muy fructífero y gozoso.
S. A.: Siempre es positivo recordar nuestro pasado. Los viejos somos muy de batallitas, y la serie retrata mis años de canicas y pantalón corto.
TP: Además, tiene muy buena acogida…
A. O.: El público es generoso porque la serie es rigurosa.
S. A.: Es muy respetuosa. Los mayores lo recuerdan y me dicen que están reviviendo una realidad.
TP: ¿Cómo llevan el ritmo de grabación?
S. A.: Hay que traer los deberes hechos.
A. O.: Es agotador y una buena gimnasia mental.
C-tv| Revista TP