Hoy os traigo una nueva crítica televisiva que esta vez está escrita por Ferran Monegal y que habla sobre "Cambio radical", que como dice A3, es el programa del que todo el mundo habla. Así que desifrutad con esta buena crítica...


| El diseñador de sonrisas
Dos nuevas criaturas, Mónica y María, se han sometido durante dos meses a la acción combinada del fantástico recauchutado que impulsa Teresa Viejo desde A-3 TV (Cambio radical). Y, como era de esperar, todo ha sido un éxito total. Primero, un poco de tensión en el caso de María, para darle morbo al asunto, diciendo que, cuando se miró por primera vez en el espejo, "¡vomité al verme!" --y una voz en off nos recalcaba: "¡Se daba asco al principio de verse!"-- pero enseguida nos explicaron que inmediatamente se dio cuenta de la bondad de las acciones sobre ella propinadas, y que ahora era ya una mujer totalmente renovada. O sea, sin novedad en el patio. Y al grito de: "Adiós a la vieja, ¡bienvenida la nueva!" llegaron Mónica y María al plató, y la gloria fue tan grande que en casa estamos convencidos que estas beneficiosas lluvias que ahora el cielo nos manda se deben a los espasmos de alegría de los esfínteres de los ángeles, totalmente encabritados, subyugados, ante los milagros que se hacen en este programa. La novedad más resaltable de esta segunda entrega es que Teresa Viejo les hizo una entrevista-masaje a los genios del bisturí, la silicona y la porcelana, los doctores Javier de Benito y Joan Autràn. Detengámonos un momento en este último, que es un artista muy singular. Le advirtió a Teresa Viejo: "Cuando conocemos a alguien, primero le miramos a los ojos, ¡pero luego a los dientes centrales!" O sea, el frontis dental puede llegar a ser muralla detestable en lugar de cobijo amigable, lo cual es un drama, sí señor. Pero lo que más nos gustó de este artista de la dentadura y zonas bucales aledañas es la forma en que lo presentó el programa. Una voz entusiástica nos dijo: "Es más que un odontólogo: ¡es un especialista en el diseño de sonrisas!" ¡Ah!, que hermoso nomenclátor. Diseñador de sonrisas es una descripción muy original. Que te pongan una sonrisa permanente, aun a riesgo de parecer un bobo en según que circunstancias, es un estigma de utilidad: te transforma en simpático a perpetuidad. Y que todo esto te lo hagan --encías, dientes, muelas, labios y el hermoso detalle del smile-- en apenas dos meses de trabajo, es un prodigio admirable. En casa, un carpintero nos está haciendo un simple fondo de armario, y el muy puñetero tarda más.

C-tv| El Periódico.com