14, mar
Hablando con... Alexandra Jiménez : “Enamorarse está bien, engancharse no es tan sano”

La famosa África de Los Serrano entró en la serie como un personaje temporal y se ha asentado como uno de los pesos pesados. Ahora que Belén Rueda desaparece del reparto, la vida de África experimenta un giro y comienza a dar clases de baile, actividad que Alexandra practica hace trece años. Además del éxito televisivo, en los últimos meses triunfa en los escenarios madrileños con Un pequeño juego sin consecuencias
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Llegaste a ‘Los Serrano’ un poco de refilón, y ahora te has convertido en una de las protagonistas…
Fue una cosa muy rápida. Hice el cásting un viernes y el lunes siguiente ya empecé a grabar. El personaje, en principio, era una amiga de Eva y no se sabía si iba a tener continuidad, pero la historia empezó a funcionar y hasta hoy.
¿Qué piensas de África?
Yo estoy encantada. Es un personaje que tiene muchos matices, muchos colores. Sorprende continuamente, a mí la primera.
¿En qué medida crees que la audiencia se identifica con todos los personajes?
Es una serie que cuenta con un público de todas las edades, desde los sentir identificados con algún personaje.
¿Cuáles crees que son los valores principales de ‘Los Serrano’?
El valor principal de esta serie es aprender a reírse de uno mismo. Los personajes, sobre todo algunos, cumplen con el rol de reírse de sí mismos sacando un poco un poco de contexto sus perfiles. Aunque es una serie de ficción, tiene elementos con los que la gente se puede sentir identificado, o que puede reconocer en su entorno.
¿Cuántos Fitis, Diegos y Santis hay en la vida real?
Un montón. En esto la realidad supera a la ficción.
¿Y cuál crees que es el paradigma del español?
Hay muchos, no lo sé; pero tampoco podemos cerrar al español en un contexto y catalogarlo como un paradigma concreto.
¿En qué medida se han ido notando y sustituyendo las bajas?
No se sustituyen. Todos los personajes cumplen con una función muy concreta dentro de la trama. En el momento en que un personaje sale de la serie y entra uno nuevo, no lo va a sustituir, sino que desempeña un papel muy diferente.
¿Habría algún personaje insustituible?
Todos ellos lo son. Sería absurdo sustituir a uno concreto, pero lo que sí se puede hacer es darle un aire nuevo a las tramas metiendo un personaje distinto.
¿Dónde está el enganche de África con la audiencia?
No lo sé, eso tendría que decirlo el público. Supongo que le pasa lo mismo que a los otros personajes, que no deja de tener características muy cercanas con el espectador, que vive los mismos conflictos que todo el mundo, y que los afronta de manera similar a como lo hacen la mayoría de las personas.
Después de años estudiando habéis dejado las aulas… ¿No os veíais ya un poco mayorcitos?
Nosotros, desde el principio. Los guionistas, a lo mejor, han tardado más en darse cuenta. Estaba claro que había que zanjar esa etapa.
Has empezado a dar clases de baile ¿lo habías practicado antes?
He sido bailarina durante muchos años. Antes de Los Serrano he estado bailando trece años.
¿Cómo definirías a África como mujer?
Para mí es una mujer muy valiente, y con tanta fuerza que por la sensibilidad que tiene se descompensa, y no sabe controlarla.
¿Y qué hace África con un hombre como Raúl?
No lo sabe ni ella, la cuestión es que está enamorada, que es el gran problema de la Humanidad.
¿Crees que el amor es ciego?
Yo no creo que el amor sea ciego, pero sí que hay un componente de enamoramiento que está bien y otro no tan sano, que es el del enganche. Éste puede llegar a convertirse en un ‘no me compensa razonar nada’.
¿Definirías a Raúl como el ‘antihombre’ para salir con él?
Supongo que habrá mujeres que estarían encantadas.
¿Qué tiene Raúl que podría hacer que algunas mujeres se sintiesen encantadas con él y otras no?
Que es un desastre, pero es un desastre encantador.
¿Qué no aceptarías nunca de él como mujer?
Para empezar, que tiene 18 años y un grado de incoherencia para todo; sería imposible, es directamente inviable.
¿Qué importancia tiene para África la fidelidad en una relación?
Para África tiene la importancia que ha demostrado en todo este tiempo, de hecho, cada vez que le sucedía algo, rompía la relación de manera contundente y rotunda, como es ella.
¿Y tú piensas que es tan importante?
Yo creo que sí; hay gente que le da más importancia que otra, pero a la larga, la tiene.
Otro de los aspectos que me llama la atención es el tono despectivo que se utiliza con la policía… ¿No te parece un tópico absurdo?
Supongo que lo dices por el personaje de mi padre, lo que pasa es que nos reímos un poco de todo, pero no es despectivo. La historia de Los Serrano es que primero se ríen de sus propios personajes, y luego del resto del mundo.
¿Tienes familiares policías?
No.
¿Y has salido con alguno?
No.
Cuando llegaste a la serie te presentaron como un personaje liberal, pero al final buscas un trabajo estable y te has echado un novio formal. ¿Crees que eso es lo que busca la mayoría de las mujeres?
Eso es lo que buscan la mayoría de los seres humanos. Lo que todos queremos es estabilidad, al menos, emocionalmente.
¿Y cuánto se puede llegar a fingir para conseguir este objetivo?
Es una serie que lleva cuatro años, yo llevo tres y, evidentemente, el personaje ha evolucionado y madurado. África no puede seguir actuando con el mismo grado de inconsciencia del principio.
‘Los Serrano’… ¿Y ahora qué?
Ahora teatro. Estoy haciendo una obra que se llama Un pequeño juego sin consecuencias, que es una comedia francesa muy divertida. Habla de una pareja que aparentemente es perfecta, lo tienen todo, llevan muchos años juntos, y ella por puro agobio de falta de aventuras se siente asfixiada. Por este motivo se inventa un bulo sobre la separación de la pareja y se empieza a fijar en cómo reaccionan todas las personas que le conocen.
¿El teatro absorbe de una manera total?
Estoy ahí prácticamente todos los días. Grabo por las mañanas y, de miércoles a domingo, hago funciones todas las tardes.
¿Y cuándo llegará el cine?
De momento no, pero me apetece mucho.
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