"Hace muchos años que conozco a Javier. Con él he trabajado en Crónicas y he aprendido muchos de los secretos de la televisión, no tanto técnicos sino conceptuales. Durante años fue el protagonista indiscutible de las noches, franja horaria en la que no ha aparecido sustituto alguno.
Después de disfrutar de un año sabático se ha enrolado en un nuevo proyecto que próximamente verá la luz en Tele 5. Es un programa de viajes, mejor dicho, de destinos por todo el mundo, marcado por la personalísima impronta de Javier. En este espacio va a contar con la colaboración de un amigo que le presente cada uno de los destinos. Roma es el primer programa que ha grabado, allí, modestamente, le he hecho de cicerone, y he aprovechado para realizarle una entrevista. Ahora los lectores de ¡Qué me dices! podrán conocerle un poco mejor."

Estamos grabando en Roma la primera entrega de tu nuevo programa… ¿En qué consiste?
Es una huida hacia delante. Cuando acabó mi año sabático decidí que nunca más quería volver a un plató. Yo creo que a nadie le interesa lo que pueda hacer en un plató, pero a quien menos le puede interesar es a mí. Cuando ya me había despedido de los directivos de Tele 5, que son una gente con la que he trabajado extraordinariamente bien, recibí una llamada de Jorge Salvador. Me preguntó si quería hacer un programa de viajes, de trece capítulos; y yo sólo pude decirle: “Eres un hijo de puta, a esto no me puedo negar.” Y ahora estoy aquí, en Roma, hablando contigo en el Palazzo Torlonia, y no sé lo que hago. Estoy a gusto, estoy bien porque contigo siempre se está bien, pero es el inicio de un periplo como los viajes de Willy Fogg. Además, después de tantos años de hacer radio en directo y televisión en directo, me puedo ir doce días a la India para hacer una hora de televisión. Editar, montar, hacer una pequeña película de cada país. Por eso, parte del éxito reside en el equipo.

¿Con qué otras personas piensas colaborar?
Hay una selección muy específica de personas: contigo he venido a Roma, con Joan Manuel Serrat me voy a Cuba, con Mercedes Milá a la India, y a Manaos, a la selva brasileña, iré con Loles León. A cada viaje quiero asociar a una persona determinada con la que compartir la experiencia.


¿Has elegido ya todos los destinos y colaboradores?

Lo divertido es que algunas personas no lo saben, como el presidente de la Generalitat, con quien me voy a ir a Berlín.

¿Y cuál es tu destino favorito?
Ninguno, no tengo. Cada viaje es como ir al servicio militar, cuando voy abandono mi hogar y a los míos.

¿Eres de los que piensan que cada destino puede llegar a tener su encanto?
Cada lugar puede tener su encanto y su espanto.

¿Crees que hay destinos para viajar solo, otros para viajar en pareja y otros para hacerlo con los amigos?
De lo que se trata es de imaginar; yo siempre me imagino viajando
acompañado de un harén, como hacen esos árabes que van a Marbella. Pero en ese caso la producción del viaje sería carísima, y por eso no es posible.


¿Qué opinas de los que dicen que para disfrutar con una mujer hay que ir a una isla hortera?

De la manera que has planteado esa pregunta no puedo responder bien, pero en el concepto que tienes de isla hortera me aburriría mucho. Además, en Barcelona o en Madrid puedes conocer a gente de todo el mundo sin tener la necesidad de viajar.

¿Por qué hay esa terrorífica afición a disfrazarse de ‘guiri’ cuando se viaja?
Yo soy una persona que mantiene una relación equívoca con el vestuario, hasta el extremo que he hecho ocho años de televisión con sólo tres trajes. No me gusta nada el vestuario; además, todo me sienta muy mal. Me pongo un albornoz de hotel y parece que estoy en un sanatorio.

¿En qué medida crees que en el nuevo programa va a pesar el fantasma de ‘Crónicas’…?
¿Quién es el fantasma de Crónicas? Porque había bastantes. Para mí estar ocho años arrasando en audiencia y divirtiendo a la gente no es ningún fantasma. Que la gente te diga por la calle: “Vuelve cuanto antes”, es un fantasma bueno, como el de la ópera.

¿De todos los programas que has hecho, ‘Crónicas’ es del que más recuerdos tienes?
Ocho años de televisión en directo, casi a diario, lógicamente te da momentos muy buenos. Era un programa domiciliario; al principio te metías en las casas de la gente, pero al final era la gente la que se metía en tu casa.


Hubo comentarios muy injustos…

Pero bien pagados.

¿Hubo alguno que te hiciera daño?
Ninguno, pero los buenos tampoco me dieron una gran satisfacción. Yo me imaginaba que era el presidente de un país imaginario llamado Crónicas Marcianas, y ya se sabe que a los presidentes siempre se les critica.

¿Dónde estaba el secreto para atrapar a tanta audiencia?
Tele 5 tuvo la paciencia de dejarnos aprender durante un primer año; y nosotros, por nuestra parte, fuimos unos buenos estudiantes. Nos dimos cuenta de que teníamos que hacer lo que la gente quería, pero como nosotros queríamos.

¿Por qué la gente piensa que estábamos todo el día de cachondeo?
En Crónicas había momentos de todo. Había momentos serios, había
entrevistas, pero el cachondeo era una parte esencial del programa. Por ejemplo, si estabas tú, nunca se sabía si hablabas en serio o en broma; tenías una pasmosa seriedad casi británica, pero con un impresionante subyacente de ‘folleteo’.

Hay una cosa que no consigo entender. La última temporada surgió Buenafuente, que quitando un par de días siempre quedó bastante lejos. Aún así tenía su presencia, pero cuando desapareció ‘Crónicas Marcianas’, Buenafuente se hundió… ¿Por qué?
Buenafuente es un talento y le deseo toda la suerte del mundo. Sí es cierto que nosotros en ocho años conseguimos paulatinamente que mucha más gente se acostase tarde. Una cosa es el porcentaje de share y otra el número de gente que ve la tele. Nosotros conseguimos que la gente se acostase más tarde. Eso no sé si era bueno para el país, pero lo que es cierto es que había mucha gente acostumbrada a Crónicas que ha vuelto a acostarse pronto.


C-tv| Entrevista realizada por Alessandro Lequio para Diez minutos