
Nico Abad (Madrid, 1970) sube enteros en Cuatro. El periodista y presentador del concurso 'Soy el que más sabe de televisión del mundo' (sábados, 17:00 horas) ha logrado enganchar a los 'teleadictos' con un concurso a medida. Sin grandes premios, pero con un formato rápido y ameno. Abad, divertido y agradecido, ha aprovechado la oportunidad que le han dado. La audiencia le respalda y en Cuatro se lo reconocen. Por eso han pensado en él para presentar otro concurso a partir de enero, 'Muéstrame la pasta'. "Estoy preparado para un nuevo reto", reconoce.
-Con la cantidad de horas que ven la tele los españoles no deberían tener problemas en su concurso.
-Bueno, hay preguntas para los muy entendidos que requieren mucha memoria. Sin embargo, es cierto que 'Soy el que más sabe' es un homenaje a toda la gente que ha pasado tantas horas delante de la tele, y que de repente se encuentran con un espacio que les da cancha.
-Espacios como la 'Imagen de tu vida', de Jesús Hermida, es un buen ejercicio para llegar bien puesto a su programa.
-Pues sí, es la mejor forma de repasar. Lo que me extraña es que TVE no haya sacado más juego a sus cincuenta años de vida con la cantidad de documentación que posee. Yo, por ejemplo, estoy enganchado a Clan TV, una cadena donde pasan espacios antiguos de La Primera, y alucinas con los contenidos que emitía.
-No es el único, ahora está de moda reponer espacios antiguos, y encima el espectador lo agradece.
-Yo soy del 70, y creo que a los de mi generación nos emociona poder visionar programas que de pequeños seguíamos pero no procesábamos. Por eso enganchan tanto.
-Una de las características de 'Soy el que más sabe' es la rapidez del concurso, ¿importa tanto?
-¿Por supuesto! Pero eso depende del formato del programa, del presentador y de los concursantes, por este orden.
-Sin embargo, poner en juego un buen dinerito es plato de buen gusto para el espectador, mire 'Pasapalabra'.
-Cualquier concurso necesita un buen premio. Aunque en el caso de 'Soy el que más sabe' los regalos son más bien sentimentales. No ofrecemos dinero, pero ningún concursante se atrevería a desechar un libro firmado por Miguel de la Cuadra Salcedo.
-Se imagina a una familia entera viendo el concurso, comiendo o en el salón reposándola.
-En la primera temporada sí, porque emitíamos a la hora de comer, pero ahora aparecemos cuando la gente se levanta de la siesta. Somos un concurso despertador.
-¿La competencia muerde a esas horas?
-¿Ni te lo imaginas! Hay una batalla los fines de semana que te puedes morir. Antena 3 contraprograma un sábado sí y otro también con películas, y eso nos muele. La lucha es feroz. Las teles ya no respetan la hora de la siesta.
-No será que en esa franja el entretenimiento gana espacio a los documentales.
-El espectador demanda diversión y que le hagas olvidar sus problemas cuando llega a casa. Para formarse o informarse ya acude a internet o a la prensa.
-¿Es cierto que le conocen como el chico para todo de Cuatro?
-No sé (risas). La cadena comenzó con muchas apuestas, tanto en programas como en presentadores. En mi caso he tenido la suerte de aguantar el envite de la primera temporada. Ahora la exigencia es mayor, pero el concurso también ha crecido con nuevas sección y más tiempo. Estamos en esa etapa de consolidación y de seguir creciendo. No te puedes dormir.
-No es su caso, porque creo que le han ofrecido conducir un nuevo concurso.
-Sólo son rumores. Sé que Cuatro está preparando un concurso para enero en el que los concursantes apuestan dinero (se llamará 'Muéstrame la pasta). La cadena me ha dicho que podría presentarlo y yo les he respondido que estoy preparado.
-O sea, que en Cuatro gusta el 'estilo Nico Abad'.
-Es importante mostrarte como eres. Natural y con desparpajo. Además, se han normalizado mucho los concursos en la tele. Los presentadores ya no van de divos.
-Ha pasado por Canal Plus, Disney Channel y ahora Cuatro. Tendrá mil anécdotas.
-Siempre recordaré mi segundo día en 'Lo + Plus'. Estaba jugueteando con el micro y lo dejé cerrado. Entré en el plató todo decidido y de pronto me di cuenta de que no se me escuchaba. Apareció un técnico, me tocó la pierna y, dije, uf, qué cagada.
C-tv | El diario montanés


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