El diario digital "El diario Montanés" le ha realizado una entrevista al presentador de A3, Juan y Medio, que en breve presentará el nuevo concurso "1 vs. 100". ¿Que piensa él de la teel de ahora? Pues leed..

Después de una breve etapa de ejercicio como abogado, el almeriense Juan y Medio decidió probar suerte como comunicador y actor para sepultar el Derecho. Fue una etapa dura, en la que hizo de extra o de figurante hasta encontrar su sitio. Este hombre de gran humanidad, solidario y sensible, logró calar en la audiencia más difícil, la infantil, a través del programa de Canal Sur 'Menuda noche', que combina a base de esfuerzo con sus trabajos en Antena 3. Y Medio presenta ahora 'El precio es justo' en la cadena de Planeta y se prepara para hacerse cargo de otro concurso en la misma televisión, 'Uno contra cien'. Probablemente el veterano espacio que hace años popularizara Joaquín Prats desaparecerá cuando se estrene el nuevo formato.

-¿El mecanismo del nuevo programa, 'Uno contra cien', será parecido al trivial?

-Sí. Son preguntas que muchas veces tendrán que ver con la cultura, pero no hará falta saberse al detalle la vida de Napoleón. Contará mucho la rapidez y el ingenio.

-La televisión cada vez es más competitiva. No es fácil que un nuevo producto se asiente porque lo levantan pasadas dos o tres emisiones.

-Todo es competitivo en las sociedades capitalistas y de corte neoliberal como son casi todas las de Occidente. Sólo saca el cuello el mejor, o si no el que más vende, que no tiene relación ninguna con lo anterior.

-¿La televisión que tenemos es un reflejo de la sociedad en que vivimos?

-No te quepa la menor duda. Los sentimientos y las emociones que se barajan, las inquietudes que se generan son las de hoy en día. No es fácil triunfar con un producto. Profesionales que dominan muy bien el medio realizan un buen formato y se pegan un guantazo soberbio. Pero eso de fulminar un programa es parecido a lo que ha hecho siempre la naturaleza, donde sobrevive el que más adaptado esté a su entorno.

-¿Que le parece la televisión que tenemos?

-No es mejor ni peor que lo que nos rodea. Me choca que la televisión de hoy sea tan vituperada por todo el mundo y nadie diga nada de las listas de espera, de las pensiones que tienen los mayores, del salario medio interprofesional, de la contaminación de ríos, de la ausencia de justicia y la lentitud de la misma...Y sin embargo la televisión es azotada. Es una postura muy hipócrita. La televisión de hoy no es mejor ni peor que la de antes. Hay oportunidades desaprovechadas, tiempo dedicado a personas que no han hecho nada por la humanidad. Pero la vida siempre ha sido así. En el siglo XVIII había que rebuscar mucho entre folletines para encontrar un Alejandro Dumas o un Charles Dickens. Yo me fijo más en la compañía que hacemos desde la televisión a millones de personas del mundo entero que están solas.

-¿Ha sido objetivo de la prensa rosa?

-Sí. Lo viví con indignación contenida pero con la educación que me transmitieron mis padres. Me dio mucha pena porque cuando yo hacía obras de teatro y no tenía donde caerme muerto jamás fueron a verme los periodistas. Y sin embargo, después no había problema para que me siguieran en coches con tal de recoger que estaba acompañando a un mujer también conocida (Lolita) con la que trabajé. Penoso.

-¿Se considera presentador, actor, showman...?

-Yo creo que la palabra más próxima es la de los yanquis, entretenedor, 'entertainer'. Un tipo que entretiene. El showman va más unido a hacer reír, pero yo también he hecho llorar. Creo que manejo la posibilidad de emocionarme. La gente tiene muy poco tiempo en la vida para casi todo. Si tu llamas la atención, que merezca la pena que te atienda. No se puede hacer perder el tiempo a la gente.


-¿Sigue manteniendo una labor solidaria con la fundación Inocente, Inocente?

-No sería justo hablar sólo de una ONG. Pertenezco a Aministía Internacional, soy embajador de Unicef, estoy en Greempeace, en la Asociación Española contra el Cáncer...No digo más porque puede parecer presuntuoso. Me he introducido en todas estas asociaciones por cobardía y egoísmo. Cobardía porque no tengo valor para ir a donde están los problemas, a focos infectocontagiosos, a países con analfabetismo. Y por egoísmo porque me siento muy bien. Cuando uno hace trabajos bastante fatuos en la televisión, el hecho de involucrarme en las ONG me hacen ver un sentido a la vida.

-¿Vivimos en un mundo cada vez más injusto?

-No. Se evidencia cada vez más la injusticia, pero más injusta era la Edad Media, tiempo en que vivía uno y los demás sobrevivían. Ahora hay gente que coge un avión para poner vacunas a cuarenta mil kilómetros de aquí.

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