
La revista Diez Minutos le ha realizado una entrevist a la periodista Concha Garcia Campoy, que actualmente presenta "Las mañanas de Cuatro"· Así que no esperéis más y leed...
Nació: En Terrassa (Barcelona), el 28 de octubre de 1958. Creció en Ibiza.
Familia: Estuvo casada con el abogado Jaime Roig (1978-1988). Luego se casó con el periodista Lorenzo Díaz (1992-2000). De esa unión nacieron Lorenzo, de trece años, y Berta, de ocho. Actualmente comparte su vida con el productor Andrés Vicente Gómez.
Inicios: Empezó en Radio Ibiza. En 1983 realizó unas pruebas para TVE, donde más tarde aprobó las oposiciones con el número uno de su promoción. Debutó en 1985 en el “Telediario” de sobremesa junto a Manuel Campo Vidal.
Trayectoria: Ha trabajado en RNE, SER, Antena 3 Radio, Onda Cero, TVE, Tele 5 y Punto Radio. Ahora presenta “Las mañanas de Cuatro”, en Cuatro.
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Hay muchas maneras de ganarse la fama, la de Concha García Campoy viene dada por su trabajo, por su seriedad, por su cercanía, y porque ha sabido mantenerse al margen de batallas que no conducen más que al desprestigio de una profesión que respeta tanto como a sí misma.
Metida de lleno en la lucha por sacar adelante un programa de televisión,“Las mañanas de Cuatro”, en el que ha puesto alma, corazón y vida, Concha vive este momento profesional con la serenidad que la caracteriza y la ilusión de quien sabe que la experiencia es un grado.
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-Supongo que tener a su lado, compartiendo plató, a un joven tan guapo como Gonzalo Miró no es por pura casualidad.
-Tengo a Gonzalo porque ya estuvo conmigo en la radio como colaborador en una tertulia deportiva. Era su bautismo en los medios, y enseguida me di cuenta de que tiene un potencial tremendo, un gran sentido del humor y mucha ironía. Y eso que tenía como contertulios a Mariano Rajoy, a Antonio Resines y a Joan Manuel Serrat. A su lado, él se crecía. Por eso, cuando me surgió la oportunidad de presentar “Las mañanas de Cuatro”, enseguida pensé en tenerlo a mi lado. Yo aporto la experiencia y él la juventud, pero él es un niño viejo que siempre se ha relacionado con gente muy mayor.
-¿Por qué será?
-Porque despierta un sentido maternal en la gente mayor. Es un joven al que todo el mundo quiere proteger a pesar de que sale mucho en los medios. Si su madre viviera, se sentiría orgullosísima de él, porque ha sabido defenderse muy bien en la vida.
-¿Qué argumentos empleó para convencerlo de que éste era el camino que debía seguir?
-No me costó nada. Lo tuvo claro enseguida; cuando se lo propuse lo estaban llamando de muchos sitios para que colaborara, porque es un fenómeno mediático. Él quiere convertirse en un profesional respetado por su trabajo.
-¿No teme las comparaciones con Ana Rosa, a quien acompañan Màxim Huerta y Óscar Martínez?
-No. Tenemos el mismo horario e incluso habrá temas en los que coincidamos, pero tenemos estilos diferentes. Ella está en un momento muy bueno, pero creo que tiene una desventaja frente a mí.
-¿Cuál?
-La televisión es un medio muy duro y ella está muy presionada porque es líder de audiencia. En cambio, yo no tengo esa presión.
-¿Es cierto que usted la llamó por teléfono para decirle que iban competir?
-Sí, porque, cuando yo estaba en Punto Radio, le pedí que colaborara conmigo en un momento en el que ella estaba en la cumbre de la popularidad y eso no le aportaba nada, y ella aceptó. Y fue entonces, en ese momento, cuando me di cuenta de que Ana Rosa es una persona que cuenta con muchos valores. Cuando hablamos, le dije que me deseara suerte, porque ahora no voy a hacerle la competencia, pero yo lo quiero todo.
-Sin embargo, sí es consciente de que la televisión igual que te da todo, te lo quita.
-Sí, sé lo mucho que me estoy jugando, porque tengo que demostrar que estoy viva y que tengo capacidad de reciclaje. Dicho esto, tengo una ilusión loca por este programa, por eso estoy apostando fuerte.
-Durante el tiempo que estuvo en la radio, ¿echó de menos la popularidad que dan los medios audiovisuales?
-Sinceramente, no. Y me sorprende, porque la época en la que yo estuve en Televisión Española fue impactante, pero de ahí me fui voluntariamente a hacer un programa en la SER. Soy consciente de que en la radio me he formado como periodista.
-¿Ese prestigio profesional es el que le permite, por ejemplo, llamar a Rajoy para que colabore en una tertulia de fútbol y que acepte?
-Es mi principal orgullo. El hecho de que llames a determinadas personas y te digan “contigo lo hago” es fantástico. Es lo que me ha animado mucho en este nuevo proyecto de Cuatro. No busco la fama, busco el reconocimiento al esfuerzo y al trabajo. Y si lo consigo, me sentiré muy a gusto y segura.
-¿A qué miembro de la Familia Real española le gustaría sentar en su plató?
-A doña Letizia, sin lugar a dudas. Tengo curiosidad por saber cómo es, porque creo que es una mujer por descubrir.
-¿Es la razón por la que despierta tantas antipatías?
-No, yo creo que hay un recelo social hacia ella. Alguien que está pisoteado en la vida admira al que lo pisotea y no se solidariza con sus compañeros de clase social. Eso ha sido una desventaja para ella. También le falta la espontaneidad que esperábamos que tuviera. Se le nota mucho que le preocupa lo que se piense o diga de su persona, y lo entiendo, aunque a todos nos gustaría que se relajara un poco más.
-Hablando de parejas y sentimientos, ¿qué le dijo Andrés –su pareja, Andrés Vicente Gómez–, cuando le comunicó que volvía a la televisión?
-Dijo que tiene ganas de que fracase para que esté más tiempo en casa. Lo dice en broma, porque me apoya mucho; es una persona con la que puedo compartirlo todo. Nosotros no dejamos nunca el trabajo aparcado fuera de casa porque lo volcamos todo el uno en el otro, y eso da mucha complicidad.
-De todas maneras debe de ser difícil llevarse mal con usted, porque es una persona muy positiva.
-Tanto en el trabajo como en casa. Andrés también es muy bueno para la convivencia, es cariñoso, comprensivo, no tiene la dureza de un tipo que manda, que da órdenes, todo lo contrario. Ambos intentamos que en casa predomine el buen humor.
-¿Cómo han conseguido que tanto sus hijos como los de él se lleven bien?
-Sabiendo cuál es el papel de cada uno. Una relación, por muy apasionada que sea, no puede ir bien si la relación con los hijos no funciona. Andrés tiene dos chicos mayores, que son muy buenos. Los míos son más pequeños, Lorenzo tiene trece años y la niña, Berta, ocho. Todos sabemos cuál es nuestro espacio en casa.
-> "A todos nos gustaría que doña Letizia se relajara un poco más"
-Me consta que por su casa pasan toreros famosos, actores internacionales... ¿Cuál de todos ellos le ha llamado más la atención?
-El protagonista de “Manolete”, Adrien Brody, es una persona muy especial, con un sentido del humor finísimo; se ríe mucho, no me extraña que Elsa Pataky se haya enamorado de él, porque es un tipo muy peculiar. Otra cena muy divertida fue una en la que todos eran “izquierdosos”, menos Mariano Rajoy y Elvira, su mujer.
-¿Y qué tal resultó?
-Bien. Entonces me di cuenta de que, si tienes una actitud positiva, se puede crear comunicación, incluso entre gente que piense de manera muy diferente.
-En la mesa de sociedad o del corazón de su programa, hay gente muy diversa. ¿Por qué?
-Porque creo que lo más bonito es la diversidad de opiniones. Yo no voy a cortar carne humana, no voy a perseguir a nadie, no me voy a meter con esa gente que está traficando con intimidades falsas... Yo lo que en realidad quiero hacer es una crónica social de verdad, quiero que todos nos divirtamos, y que los famosos que vengan al programa cuenten muchas cosas.
-De colega a colega, ¿qué hace para mantenerse así de bien? Y no me diga que el amor embellece.
-No, no, desde que cumplí 40 años, pensé que tenía que apostar por estar lo mejor posible dentro de mis posibilidades y de mi edad. Procuro hacer ejercicio y tratamientos de belleza. Además, no como guarrerías ni pico entre horas. Como bien y me cuido lo básico.
-¿Le asusta el paso del tiempo?
-Me fastidia un poco, aunque trataré de llevar los años con dignidad. Mira, cuando estaba a punto de cumplir los 40 años, nació mi hija, y me sentía la más joven del mundo. Me habría gustado pararme en ese momento, porque es una edad maravillosa.
C-tv | Diez minutos

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