4, sep
El rincón de Bea

Iniciamos semana y para variar empezamos con "El rincón de Bea". Audiencias, el blog y sinopsis del próximo capítulo.
-> Audiencias
Yo soy Bea': 2.677.000 y 27,5%
-> Y hoy...
Álvaro todavía está en México, a la espera de su entrevista con el señor Márquez. Sin embargo, acude a la cita su asistente personal, una mujer fría y calculadora llamada Débora Solano. Mientras tanto, Bea tiene que lidiar con Diego y sus presiones económicas para descubrir la estrategia empresarial de Álvaro.
Álvaro le presenta el proyecto de fusión de Bulevar 21 y a pesar de su trato distante, Débora se muestra muy interesada y concierta una cita con Márquez al día siguiente.
Entretanto, Bea está emocionada porque Álvaro le ha llamado personalmente por teléfono para contarle todo. Por su parte, Bárbara está sorprendida de que su nómina se haya reducido considerablemente y Gutiérrez le recuerda que se debe a que le han descontado lo que debe por lo que se gastó con la tarjeta de la empresa. Indignada, protesta ante Cayetana pero ésta no le hace demasiado caso.
Por otra parte, Carmelo ha tomado la decisión firme de hipotecar la casa, pero su banco de toda la vida deniega la operación. Abatido, le pide a Diego una prórroga para conseguir el dinero que le debe, pero éste se muestra frío e implacable y amenaza a Bea con denunciarles por haberle entregado un cheque sin fondos si no le cuenta con quién se ha reunido Álvaro en México.
-> El blog...

HAMLET CON CALAVERA
Apuntaos este consejo, feonautas:
Aunque la sabandija repugnante sonría y aprenda modales, en el fondo, siempre seguirá siendo la misma sabandija de siempre y, tarde o temprano, sacará a la luz su verdadera personalidad. Eso es lo que me ha pasado con el Señor Acelga. El viernes intentó chantajearme. Quería que le dijera el nombre del posible socio de mi jefe en Latinoamérica. El caso es que le mandé lo más lejos que mi educación de colegio de monjas me permitió. Pero he ahí que el muy... el muy... Acelga, se presentó en mi casa y con malas artes convenció a mi padre (que de bueno e inocente que es, a veces, parece tonto y abusan) para que firmara un talón sin fondos. Así que nos tiene bien pillados porque eso es un delito y de los gordos. Llamadme pitonisa pero... me da la sensación que esta pesadilla no ha hecho más que comenzar.
Como comprenderéis, me he pasado todo el fin de semana dándole vueltas al asunto. Y es que me encuentro en un dilema moral que ríete de las pelis de Bergman. Por un lado, está claro que uno debe ser fiel a sus principios y si yo le prometí a mi jefe que le iba a guardar el secreto, lo coherente es que lo haga pero... Por el otro... ¿Tienen valor esos principios cuando está en peligro tu estabilidad familiar? ¿Cuándo te juegas el comer caliente el pavo en Navidad? Está claro que ese hombre no va a dudar en aplastarnos si tiene posibilidad y no sé si soy tan valiente como para hacer frente a todo lo que pueda venir. (Un nombre... Un nombre y se pone fin a la pesadilla) ¿Ser egoísta o ser coherente? He ahí la cuestión... Jo, feonautas. En el interior de mi cabeza se libra una batalla que ni la de la Lepanto.
El sábado por la tarde, cuando empecé a notar que salía un humo blanco de mi cerebro de tanto pensar, decidí que la única manera de poder distraerme era desviando la atención. Y me llevé a mi padre a ver una versión extendida de “La batalla de las Ardenas” al centro cultural del barrio. Y quieras que no, durante cuatro horas y cuarto (era el montaje del director) la estoica batalla la libraron otros. Pero al volver... el problema seguía estando. Mi padre, que me conoce demasiado, me ha dicho que no me preocupe, que siga siendo leal a mi jefe y que las cosas se resolverán. Eso espero porque una semana igual de estresante que la pasada y me hago monja de clausura. Hasta mañana, feonautas.