Como es habitual, la serie "Yo soy Bea" sigue triunfando en las tardes de Telecinco.

En el capítulo de mañana.... Con ayuda de Bea, Álvaro se deshace de las fotos que delatan que tuvo un lío con Virginia en el pasado. Por su parte, Diego, el futuro cuñado y eterno rival de Álvaro, se presenta en la revista para recordarle que debe presentar el balance de cuentas a la junta de directiva en menos de 24 horas. Álvaro no tiene más remedio que pedir de nuevo ayuda a Bea, que se pone manos la obra de inmediato. Mientras, el pobre becario Benito se convierte en un improvisado “celestino virtual” y encuentra dificultades para satisfacer las exigencias de uno de sus múltiples jefes.

Y hoy Bea nos cuenta en su blog....

LA MONA DE POLIÉSTER¡Qué decepción más grande, feonautas!
Si ya sé que un feo no puede hacerse ilusiones, pero ¿es que tampoco tenemos derecho a eso?
Anoche sufrí un plantón. Y no es que me atacara un ficus gigante. No, sino que me dejaron plantada. Tenía una cita con mi jefe; me iba a invitar a cenar en un restaurante lujoso como recompensa por ayudarle a arreglar sus “asuntillos” y cubrirle ante su prometida. Y no se presentó. Estuve esperando más de cuatro horas y no vino.
Estaba tan ilusionada, feonautas. Me había comprado un modelito nuevo de lo más atrevido (¡Enseñaba la rodilla!) Y me ha puesto rimel en la pestañas.
De camino al restaurante pisé una caca de perro. Al principio, me sentó un poco mal pero pensé: “Esto seguro que me da buena suerte” Pero fue peor, porque me pasé toda la noche esperando y oliendo a caca de perro.
Qué ridículo se siente uno cuando espera a alguien. Ir al cine o ir pasear solo, todavía. Pero esperar y que no vengan es mucho peor. ¿Cómo se habrá podido olvidar? Yo no lo haría…
De lo que más me arrepiento es de haber cancelado la salida anual a la zarzuela con mi padre por ir. Y todo ¿para qué? Para sentirme como una caca de perro, tirada en el suelo esperando a que viniera cualquiera a recogerme…
Y ahora cuando vaya a la oficina... ¿Cómo mirarle después de tanto dolor?
Feonautas, sed prudentes siempre. No dejéis que vuestras ilusione os levanten los pies del suelo. Somos como somos, feos y ni el rimel ni los vestidos nuevos nos van a hacer diferentes. Aunque la mona se vista de seda, ya se sabe... Bueno, en mi caso de poliéster, mi sueldo no me da para tanto lujo.
Y tened mucho cuidado porque siempre hay alguien dispuesto a rompernos el corazón.
Saludos de una fea dolida.

Fuente : Blog de Bea / Telecinco